Lo que tengo es a ti…

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Tengo un pecado de ti, que son mil, y cien caprichos, que hacen uno. Tengo el verbo, cien mil palabras, y alguna rima, que lo hacen todo. Y tengo arte, el tuyo, de cuando pintas mi vida, de cuando levantas mis ganas, y de tus caricias, que traen calma. Tengo un padre, que me mejora, y una madre, que me enseña. Una familia, que me quiere, y un destino, que me espera. Tengo el coraje, de la experiencia, el orgullo, de equivocarme, la tranquilidad, de conciencia. Esos puntos de locura, sensatos, y ese silencio, que me grita. Y tengo mucho cuidado, de arriesgarme, y ninguna fe, perdonen, en los descreídos.

Tengo los temores enjaulados, la pena en cuarentena y las manos desatadas. Tengo la mirada dispuesta, la piel desgastada y mis labios, entregados. Tengo un trocito de mar, con su olor a sal, y mi velero, navegando. Tengo libertad, un Sol que se escapa, sí, y una Luna, que me llega. Tengo instantes para elegir y momentos para disfrutar. Tengo aprendizajes por recibir y disculpas, por perdonar. Y mil lamentos, seguro, por vencer, y mil historias, por ganar.

Tengo la tierra, sus olores, la noche, sus estrellas. Tengo mi gente, los rincones, mis tentaciones, admirarte. Y los sueños más increíbles, y las ilusiones más perfectas. El brillo de mis ojos al marcharte, y ese buscarme, hasta que te encuentras. Tengo tu esperanza, intentarlo, las posibilidades, lo imposible. Tengo los abrazos, interminables, los secretos, incontables, la ternura, desmesurada. Ya no digo tu sonrisa, o la mía, que no se acaba, cuando todo termina.

Tengo ejemplos, impacientes, que son pacientes, si acaso. Tengo amigos, pistoleros, piratas, trovadores, de la madrugada, pero dispuestos como el último a salvarte, de tus desdichas. Y tengo alma, y desvelo, y una copa de vino, y la quietud de la noche, y con eso me vale para inventarte tres párrafos, alguno más, que clave mis verdades, en tu puerta.

Tengo de sobra, respirar, lo que pueda. Los sabores, las sorpresas, los recuerdos, el futuro, mi presente. El honor, la ciencia, el compromiso y la certeza. Tengo de sobra si te tengo a ti, amigo, amiga, justo enfrente, ni más lejos, ni más cerca. Inventando juntos la manera de cambiar el universo, desde ti, desde mi, quién dijo miedo, para darle la vuelta a todo, intentarlo al menos, que me sobran los motivos para confiar en ti, y tú no tienes excusa, ni oses a tenerla, que tú eres lo único que, a lo mejor, me queda…

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