La Copla del Loco Distraído…

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Cántame la coplilla de ese loco distraído que se alegra de no ser cuerdo. Cuéntame el verso del poeta ensimismado que gasta madrugadas en tinta trasnochada. Dime la historia del que la vive y no del que la observa. A mí no me cuentes realidades de mentira, que prefiero mis fantasías perfectas. A mí no me digas que no puedes, que no sabes, si acaso que no quieres, que a ejemplos te gano hasta que te rindas.

Vente a la vida, con sus golpes, con su daño, con sus sueños, con tu engaño. Vente al mundo, con tus trozos, con tu alma, con tu verdad, sin venganza. Ven a remar en un barco de infinitos, en la lógica irracional de los que no la tienen y en esa rima imposible pero auténtica. Ven a sonreír, a perdonar, a sentir, sin pensar. A abrazar el cambio, con coraje, sin disculpa, con bravura, sin excusa. A buscar motivos que sean razones y matar pereza que suene a huída.

Susurra amor, que aparece. Suspiros de primavera, para que llegue. Artesano del cariño con tus manos, que son muecas ilustres, y a demostrar que pueden aprenderse. Pintor de tu propia obra, bella, más que bella, y esa escultura de aquel que se levanta cuando se tropieza. Arte y desvarío, que lo de menos es el significado, y lo de más el sentido, y esa sensación que dejan las palabras.

Dame letras y le ponemos melodía, sin vergüenza, con alegría. Dame miradas para verte y besos, para quererte. Dime orgullo y saldremos a la guerra. Dime de volar y buscaré mis mejores alas. Dime suerte y la exprimiremos. Lo que quieras, lo que esperes, lo que mandes, lo que ordenes. Pero yo contigo y tú conmigo, descubriendo amaneceres. Pero tú sin mí, cuando toque, pero no me olvides. Pero sin peros, menos desesperarte, pero contigo.

Hallar el presente entonces, en cada sorbo de aire, en el sabor del instante, en el olor del momento. Encontrar la paz del segundo que se habita, bueno o malo fuere, qué más da, que significa vida, y que eso es lo importante. Navegando la existencia con el trapo a toda vela, y el horizonte persiguiendo. Dedicando al miedo una sonrisa, y a la pena un compromiso.

Respirar con el corazón, y menos con la cabeza. Y un paso, y otro paso, y otro más, que el camino se hace al andar, y para atrás ni para coger impulso. Y yo testigo, dando fe de ti, una vez más, como nunca, como siempre, en ese reducto de lo humano donde ocurren las remontadas más increíbles y las heroicidades más admirables. Y cuando te marchas me quedo contigo, aunque no estás, dibujando tu gesta, genial, y brindando por ti, que te vas, con parte de mi, y yo de ti, y de esa leyenda bella que por fin construimos…

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