Dios de una Vida Bella…

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Y si fueras como un dios que decide el futuro de los que se asoman a tu vida. Y si de ti dependiera lo que vendrá en la existencia de los que te conocen, y los que no. Y si un guiño tuyo hace que alguien camine animado. Y si un abrazo a tiempo cura las heridas de aquel que lo necesita. Y si tu valentía motiva al que piensa que es cobarde, o si tu fe hace creer a quien sospecha. Y si con tu sonrisa iluminas la oscuridad de quien entristece. Y si con tu ser levantas el espíritu. Y si con tu cariño alimentas al hambriento de amores, y con tu ilusión despiertas las razones de los descreídos.

Imagina que con tu voz silencies las dudas de cualquiera, con tu paz la guerra, y con tus sueños las pesadillas de quien vive en ellas. Imagina que con tu genio inspires genialidades, con tus letras canciones y con tus besos poesía. Imagina que puedes ser importante para el que te conozca, a su vez para los que conozcan a los que te conocieron, y así seguir hasta el infinito.

Yo quiero creer que tú no eres sólo tú, ni yo sólo yo, porque influimos en todo aquel que se acerca. Yo quiero creer que tú tienes parte de mi, y yo de ti, y por eso me hago responsable de que te des cuenta. Yo espero dejarte mi mejor semilla, y tu deber es hacer que crezca. Yo aspiro a mostrarte mi camino, el bueno, el que elijo, y que tú decidas bien con el tuyo. Yo quiero que no pares, que insistas, que no te detengas. Que invoques la fuerza en aquellos que vengan, que rompas los límites de lo posible, que sigas existiendo, por siempre, aunque mueras.

Yo pretendo que entiendas. Que entiendas que tienes la llave de muchas vidas. Que de ti depende en parte, la mejor de las partes, el que otros se desvivan. Que de ti surge la emoción de quienes no saben de ti, porque con una acción pueden nacer miles de buenas intenciones. Que si estoy aquí escribiendo, quitándome de otras cosas, es porque puede haber alguien, quizás al otro lado de la Tierra, que necesite de mis palabras.

Yo pretendo que comprendas. Que para tú estar contigo, para sentirte en paz cuando marches, la mejor manera es dejar un buen legado. No hace falta tanto, tu arte, tu bondad, tu altruismo, tu descaro. Deja lo que puedas, tu historia, tu ejemplo, tu sacrificio, tu desgarro. Esa herencia humana sensible, ese por qué no, tu atrevimiento, la locura de sentir un mundo inmensamente conectado.

Como un dios que influye en el universo, que en sus manos tiene el destino de muchos, que no muere porque sigues en el alma de aquellos que ni siquiera te conocen. Entender que lo importante no son las preguntas, sino las respuestas. Que de poco vale tan sólo estar, si no es para ser de verdad mientras permanezcas. Que lo de menos es que me entiendas, sino que salgas a la calle, resuelto a mejorar el mundo, empezando con una sonrisa, el primero de los gestos, quizás el mejor, de una vida indiscutiblemente bella…

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2 Comentarios

  1. Anónimo

    Ojalá mi padre hubiera sido así,entonces yo sabría vivir y ser feliz ☺

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  2. maria

    Que así sea..

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