Miles de años Esperándote…

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Dame excusas y te daré motivos. Dame razones y te regalaré emociones. Dime el pasado y te mostraré el presente. Dime tus problemas y te diré el orgullo de superarlos, la vergüenza y juntaremos coraje, los pensamientos y te contaré sus apariencias. Cuenta los años y te insinuaré los instantes, las arrugas y te susurraré experiencia, tus miedos y te demostraré que no hay nada, absolutamente nada, tras esa puerta.

Y si te dijera que casi nada de lo que crees saber es cierto. Y si te dijera que tus límites no son tuyos, sino los que te dijeron que tenías. Y si te dijera que la culpa es un truco, y que ser humano es ser inocente de pecados en los que no haya malas intenciones. Y si las reglas tan sólo fueran recomendaciones, si las fronteras invisibles y si imposible es tan sólo una palabra. Y si tu destino se escribiese con tus trazos, si la lógica fuera inversa, si las dificultades oportunidades y tu única patria la infancia. Y si la única bandera fuera la naturaleza, los buenos no fueran tan buenos y los malos pudieran salvarse.

Ven a la tribu de los que no buscan respuestas, de los que eligen sus preguntas, de los que hablan con los actos y hacen con el alma. A la tribu de los nobles que no esperan sin esperanza, a las madres que luchan sin descanso, a los guerreros pacíficos que no se guardan besos, a los samuráis eternos, a las historias bellas y al puño cerrado del que declara la guerra a su propia cabeza. Ven al lugar donde una pesadilla se sueña, un reto se afronta y el desafío se enfrenta. Al campo de batalla donde la emoción derrota a la razón pero la perdona, la pelea intensa entre tú y tu inconsciente, a bailar los temores, a equivocarnos hasta acertar y a perdernos hasta encontrarnos.

Que nada es seguro excepto tú. Que tus excusas no son tuyas, y tu experiencia es digna de ser contada. Que todo está conectado, y necesitamos de tu historia. Que solo hay una raza, la humana, y todo lo demás es mentira. Que nosotros no somos ayer, ni tampoco mañana, sino lo que decidimos, justo ahora. Y que elegir es ya ser perfectos, aunque fallemos, pues es mirar por nosotros mismos. Y que la serenidad es de quien la provoca, y la felicidad no es mucho más que eso. Ven a ti contigo, ya te estamos esperando, tanto como tú a ti, apenas miles de años…

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