Para No Morirte Nunca…

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No pares, avanza. Que en tu camino no sobra la esperanza. Que no hay destino que esté escrito y que estarse quieto es el pecado. Inventando senderos donde lógica no llega, lugares distintos y momentos amables. Lucha, sin descanso, que pararse es perder y vencer intentarlo. Sueña, que de pesadillas sabes, y de hartura, y de cortedad. Vive, que morirse es fácil, pero inútil. Baila los temores, retorciendo el cuerpo, apuntando al cielo, enamorando al público. Canta imposibles, con notas graves, y menos graves, que terminen en intensa melodía. Insiste a los miedos con hechos y al silencio con gritos, al orgullo con humildad y a la cobardía con compromiso. Abraza los buenos recuerdos tanto como el presente, que el futuro ya vendrá, y que el mal pasado es nada. Y gasta, gasta los sentidos de arte, de belleza, de amor y de movimiento constante. Que humano es equivocarse y lo sobrehumano levantarse. Que honorable es rectificar y valiente reinventarse.

Prueba sabores, amargos, dulces, funestos, afables. Que la experiencia es poder, y acertar una historia de mil errores. Sin evitar, amigo, los golpes, pero sin culpa. Sin quitar, amiga, responsabilidad, ni humor, ni encanto. Y que te llenes de entusiasmo, que sin eso sobra lo demás, y no estás para cargar con lo que no te sirve. Y pon coraje, por supuesto, pero sin venganza. Y pon agradecimiento, mucho, pero sin vergüenza. Que lo que no se dice no cuenta, y hacerlo te perdona.

Vuela, cerca pero alto, cerrando los ojos y besando, joven por siempre, aún con arrugas en la cara. Atrevido pero educado, arriesgado y decidido, cuerdo de locura y resuelto a estar loco. Intrépido aunque discreto, formal, audaz, bravo sin insolencia, prudente pero osado. Con el corazón en la mano y la cabeza donde estás. Con el cuerpo dispuesto y el alma entregada. Preparando latidos bien fuertes ante el indomable mundo que te espera.

Juntando secretos y sonrisas, amistad de la buena, miradas, gestos, ánimo y nobleza sin motivo. Ayudando al que no lo pide y dejándote ayudar aunque no lo quieras. Acercando distancias, embelesados de un ideal, que ya vendrá el mañana. Sin excusas inspirado, sin humanidad que no sepa a salvaje, ni reflexión exageradamente cuidada.

Comienza, ahora, sin pensar si sentirlo, sintiendo sin pensarlo. Huyendo de huir y eligiendo intentarlo. Sin fronteras a lo que se puede, ni rendiciones a lo que no se debe. Haciendo de la tentación una forma de entender la vida. La tentación de ser tú, libre, navegante, genial, aventurero y eterno. Quedarte a vivir el instante, el único lugar real, quizás, y al fin y al cabo, después de todo, ya no morirte nunca…

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