Esa Mitad de Mi…

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Es ese ratito a su lado, esa forma y esa gracia. Es el silencio de cuando calla, sus colores limpios y su espíritu entregado. Es la noche que me mimó entre sus brazos, los años soñándola y serenarme cuando la deleito. Son mis miradas, es su maña, mis olvidos y sus perdones. Son las veces que viene a mi mente. Es echar de menos algo que no se tiene. Es su olor, la magia de su instante, el carácter de cuando espabila y el coraje de cuando lucha. Es ese momento que se inventa, mis pasos detrás suya y conocer hasta sus secretos. Ese latido de cuando me acerco, ese vello que se eriza al marcharme. Es el horizonte que me pinta para que la pretenda, las historias que me dice y las leyendas que me cuenta.

Es su verdad la que me estremece, la belleza de su estampa y la tentación de ser su amante. Es recorrerla entera despacito, imaginando versos en cada rincón de su hermosura. Es sentarme a disfrutarla, y que la vida pase, que yo me quedo. Es esperarla a que despierte, perdido, encontrándome al mismo tiempo. Estar en mil mundos y elegir su calor, a pesar de todo.
Es pensarla desde lejos, ensayar dos lágrimas de ausencia y jurarle amor eterno. Es sentirla en tus pies y descalzarte de tus miedos. Tenerla en mi boca, muy quieta, robándome el espíritu. Acordarme del pasado, de lo que vivimos juntos, lo que tenemos y lo que nos queda. Su frescura con los años, cada vez más joven, más apuesta, dispuesta siempre a que la reconquisten. Robarme las palabras en un folio, gastarme de emociones, cantar su arte y agotarme de quererla.

Desearla hasta romperme y gastar con ella la madrugada. Pasearme callado a su vera, ensimismado en su figura espontánea. Gritarle entusiasmo en fiestas y hartarme de fijar mi pupila en su retrato. Dedicarle mi infancia, mis hijos, cuando haya, y mis letras del futuro. Prometerme fiel a su casta desgarrada, a su acento descarado. Aunque venga el destino a robármela de las manos. Lucharla con fe, sin vergüenza y con nobleza. Cuidadoso de su naturaleza, celoso de su forma y generoso para presentarla a quien no la conoce. Es humilde, sensual, distinta. Es amable, valiente, sincera.

Escaparme y saciarme de pecado. Y que nadie diga nada, que nunca me la quiten. Que si vivo es por ese ratito perfecto que la respiro, esa mujer genial que es mi pueblo, Villarrasa, esa mitad de mi que me enamora, ese vivir deprisa para morirme despacio, algún día, Dios mediante, en el centro de su propia alma, y después que pase lo que quiera…

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