Vuelve Conmigo a la Guerra…

20150609-152334.jpg

Lo sé, es la guerra. Esa voz invisible que te miente para después culparte. Esa batalla constante contra el ansia que llevas dentro. La lucha encarnizada entre lo que quieres y lo que debes. Ese campo de sangre donde quedan las buenas intenciones y los mejores propósitos. Sé de tus enemigos, la soledad, la vergüenza, la ira, los miedos. Sé de las veces que te viste expuesto, y los momentos en los que la muerte te rondaba. Conozco tu trinchera como si fuera mía, pues muchas veces me escondí allí de mis temores. Entiendo que no lo entiendas, que evites pensarlo y que odies sentirlo, pero no queda más remedio que echarnos a las armas, saciarnos de valor y empuñar bien fuerte la bandera del orgullo. No queda otra que ir a la guerra de tu alma, sin firmar rendición sin haberlo intentado todo.

No queda más que apretar los puños contra la injusticia, contra la falta de amor y contra la ira de un mundo descreído. Nos toca ser ejército que venza la falta de sensibilidad, la intolerancia y los fanatismos. Con fe desmedida en nuestras ínfimas posibilidades de victoria, que ya son muchas. Con la ventaja de tener mucho que ganar y poco que perder, lo cual nos hace verdaderamente peligrosos. Con la valentía de quienes tocaron fondo y no están dispuestos a volver a soportarlo.

Dar la vuelta a las cosas que no tienen sentido. Las tradiciones sin corazón y las etiquetas indignas. Acabar con la indiferencia, con la falta de perdón y con la exigencia de no equivocarse. Abrazar el esfuerzo y no la codicia, la compasión y no la envidia, el recuerdo y no el olvido. Agarrar el presente y aprender del pasado. Mirar al futuro con entusiasmo y no con sospecha. Que los días no pasen como si nada, y los años nos llenen el cuerpo de cicatrices por haber vivido.

Yo quiero estar contigo en esa guerra. Contra aquello que nos enseñaron y contra aquel que desconfía. Vencer para poder elegir la vida que queremos, y no la que nos vino impuesta desde la cuna. Ganarle al destino las palabras que nos dijeron estaban escritas, dibujando con arte la existencia que realmente nos motiva. Sin prisioneros, sin acuerdos y sin convenios que suenen conformistas. Avanzar sin dejar atrás a nadie que quiera acompañarnos en nuestra aventura. Castigando la expectativa con el genio del peor diablo y con la furia que arranca de la memoria de quienes se vieron perdidos.

Yo quiero volver contigo de esa guerra. Sentir que somos invencibles ya tan sólo porque fuimos. Contar la historia auténtica de unos guerreros honorables que se atrevieron a desafiar el poder establecido de una conciencia que arrasa de culpa por ser humanos en un universo autómata. Volver a casa y merecerlo, por el ejemplo que dejamos a los que vendrán. Ese gran ejemplo que bien vale unas lágrimas de aquellos que allí nos esperan…

20150609-152314.jpg

4 Comentarios

  1. Pingback: 7 MINUTOS, TODA UNA VIDA | EdúcateyComparte

    1. admin

      Que grande eres . Gracias amigo. Mañana vuelvo al ruedo de la escrutura

      Responder
      1. admin

        Escritura. 🙂

        Responder
  2. Carmen

    Directo, conciso y brillante.
    Como un comprimido multivitamínico, lleno de principios activos. Como una linterna enfocando cada camino en los que trabajar desde la serenidad y comprensión de que los ha transitado ya, ” conoce nuestras trincheras y eso nos alienta al sentirnos comprendifos.

    Responder

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.