Una Cuestión de Cojones…

20150429-023733.jpg

No eres el más fuerte, ni siquiera te acercas a serlo. No sabes demasiado ni tienes experiencia en ganar muchas cruzadas. No conoces todos tus defectos y tampoco tus virtudes. No eres el más bello ni el más simpático, ni el más honorable de los que te rodean ni el más preparado. No eres locuaz, no has leído ni la quinta de la parte de los libros que deberías haber leído ni el sentido común lo tienes muy desarrollado. No eres inmortal, ni eterno ni indestructible. No eres divino, ni heroico ni poderoso.

Eres débil, frágil y sensible. Eres humano, quebradizo y sentimental. Eres una equivocación constante, un tropiezo continuo y un desliz de la lógica. Eres una duda que no cesa, un invento imperfecto y un antiguo esclavo del pasado. Eres una razón que no se mantiene y una contradicción permanente.

Te ganan en estudios, en aptitudes, en apoyos, en ayudas y en subvenciones. Te ganan en dinero, en reconocimientos, en vivencias y viajes. Te vencen en victorias, en expectativas, en motivos y en codicia. Te llevan ventaja en dedicación, en tiempo, en forma y en la manera. Te dominan en intuiciones, en conocimientos y en ideas. En discernimientos, en percepciones y en perspicacia. Ten por seguro que son mejores de antemano.

Todo eso puede ser cierto. Pero ellos no saben a qué sabe la victoria de quien nunca gana. No conocen el aroma de vencer un miedo, de arañar una batalla al destino y declarar la guerra contra uno mismo. Ellos no saben lo que significa volver del frío, de las tinieblas más oscuras y empuñar la espada del orgullo. No tienen ni idea de lo que vale quien vuelve del pozo, del que se sobrepone a todo y se merece su futuro. No imaginan que el esfuerzo le gana al talento, la locura a la sensatez y la voluntad a la perspectiva. No sospechan de tu sangre, del sudor y de tus lágrimas. Desconocen que un atrevido somete a un cuerdo, el arrojo a los temores y las sonrisas al silencio. Olvidan que la fe puede más que mil razones, que el carácter jamás se rinde y que la pasión es nuestro gran secreto.

Por eso te exprimo. Por eso te extraño. Por eso te amo. Porque tienes ante ti la gran oportunidad de tu vida, la de ser tu mejor ejemplo. Dejar de ver pasar los años lamentando, apartar las excusas y callar la voz de tu conciencia. Permitir que escriba tu historia en unas cuantas líneas auténticas. Contradecir un universo que se ha puesto en contra para que tengas, al fin, los cojones suficientes de enfrentarlo…

20150429-023648.jpg

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.