El Niño que Llevamos Dentro…

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El alma no envejece. Puede que el tiempo desgaste tus músculos, que canse el corazón y que llene tu cabello de canas. Puede que tu piel se arrugue, que tus ojos se cansen y que tu pelo se caiga. Es posible que los años te hagan parecer más adulto, que tu cuerpo pierda la batalla a los años y que tus manos se gasten, pero el niño que llevamos dentro no lo hace.

Por muchas experiencias que vivamos, por muchas razones que encontremos, por más que aprendamos a ser mayores, todos seguimos guardando dentro un ser infantil que pide cariño, que le gusta ser abrazado, que ansía con ser amado, que quiere jugar intensamente a vivir y desespera por empezar cuanto antes. Por más que nos vistamos de personas razonables, existe una esencia perfecta y divina de cada uno que habla el idioma de las emociones, de los sentimientos y de las ilusiones. Es un chaval que no entiende de imposibles, de convenciones que no hagan por superarse, que habita en un mundo de fantasía increíble donde todos los sueños pueden darse.

Un niño que disfrazamos de mayor al creernos nuestras profesiones, al ser racionales y buscar motivos para explicarlo todo. Un niño que grita cuando se enamora, que suspira por superar los límites, que no entiende de plazos ni de paciencia. Ese alguien que nunca muere ni debiera, por más que nos empeñemos en conseguirlo. Ese alguien que nos susurra de madrugada cuál es el camino, que se entristece cuando te niegas a ser valiente y recorrerlo, que se enfada cuando pones excusas y que se alegra cuando te da por atreverte.

Un niño que sabe de acciones y no de intenciones, que no piensa, siente, que no disculpa, perdona, que no evita, acepta, que ama, que quiere. Del que a veces nos olvidamos para ser muy maduros, creernos nuestros supuestos límites y permitir que las convenciones nos atrapen. Un niño que no sabe de tradiciones impuestas, de creencias extrañas, de patrias ni de banderas, tan sólo del momento, del aquí, del ahora más presente porque entiende que es lo único que realmente importa. Ese alguien que prefiere equivocarse que no intentarlo, saltar aunque duela, respirar a permanecer quieto.

Ese niño que todos tenemos y que jamás se hace viejo, que es valiente con el universo y con la vida, que quiere ser feliz y sereno, encontrar el único instante posible, éste, el más perfecto. Que siempre es joven, despierto, inmortal y decidido. Que no conoce más lógica que la de aventurarse a inventar su propio destino. Que no esconde que parece adulto, de acuerdo, pero que camina por el mundo decidido a ser genial como cuando éramos niños…

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2 Comentarios

  1. Ariel quesada

    Excelente enseñanza.
    Soy estudiante de psicologia
    Bogota Colombia.

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  2. Ariel quesada

    Excelente enseñanza.
    Soy estudiante de psicologia
    Bogota Colombia.

    Responder

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