El Ciclo de La Vida…

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Soy científico. Me crié en la ciencia, elaborando hipótesis sobre la conducta humana y observando los resultados obtenidos desde la experiencia. No lo niego, pero antes soy humano, y por esa misión vital me decanto, a pesar de que arriesgue mi credibilidad con mi prosa, mas nunca fui de medias tintas en mis humildes afirmaciones, el que me lee lo sabe. Por eso me atrevo a decir que existe una fuerza sobrenatural que guía ineludiblemente el destino de toda alma que pise nuestro planeta. No depende de una religión ni de ciertas creencias. No les hablo de libros sagrados ni de dictámenes divinos. Es mucho más que eso, escuchen.

Porque con el paso de los años y de las personas por mi consulta siento que existe una conexión magnífica y eterna entre todos los elementos de éste mundo, y son muchos los casos y las sensaciones que dan fe de mi aseveración aventurada. No quiero creer en la casualidad de que mi experiencia personal se cruzó un día con la circunstancia de alguien que estaba predestinado a ser anónimo para terminar siendo la luz de sus días, dando sentido a un pasado, el mío, que jamás pensé que sirviera para alumbrar la supervivencia de nadie.

El azar es una explicación que se tambalea al reconocer una sonrisa donde antes hubo tristeza, optimismo donde habitaba la decepción y esperanza donde hubo desengaño. La suerte me parece incompleta para convencer a los escépticos de tantas y tantas casualidades que ocurren entre los muros de mis despachos, como si las vidas de todos tuvieran una interconexión genial que diera sentido a la existencia. Como si un supuesto Dios quisiera decirnos que tenemos la responsabilidad de vaciarnos de esfuerzo ante la posibilidad de influir decisivamente en aquellos que ni sospechamos.

Un descubrimiento que deja vértigo cuando caes en la cuenta de que una acción tuya del presente puede mejorar o empeorar los días de aquellos que asoman a tu ventana, y más aún, pues de ellos partirán a su vez acciones que sean capaces de cambiar la realidad de otros cientos, maximizando el compromiso que adquieres con personas que posiblemente nunca termines de entablar conversación siquiera.

No sé de ustedes, pero, en mi caso, me reconforta saber o pensar que una simple labor mía, una mueca amable, unas letras agradables, un escrito en mi blog, una sonrisa a tiempo, un guiño o un abrazo pudiera mejorar la vida de aquellos que ni conozco, indirecta o directamente, pues ahora imagino que dicho gesto no acaba en mi o en la persona a la que se lo dedico, y eso me obliga a perseguir la excelencia hasta el infinito, aunque de eso dependa mi último y sangrante esfuerzo. Como si existiera un gran ciclo de la vida en el que todos estuviésemos perfectamente conectados, ese milagro que algunos llaman Dios, otros Destino, y yo Naturaleza, y del que me siento plenamente orgulloso de tener la sensación de estar aportando algo…

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1 Comentario

  1. Raquel

    Claro que aportas, y mucho!!

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