Sentirse Capitán…

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Hablemos de los miedos. Ahora que la mar parece en calma y los vientos nos respetan el rumbo, propongo amarrar en algún puerto de la costa y sentarnos en la taberna a desnudar nuestro espíritu de temores. No digas que no los tienes, que no hay buen capitán que no haya notado los vaivenes del alma y estremecerse al tiempo que el velero se escora. Has visto tormentas en tu amura, con la vela recogida y el timón al pairo de lo que el destino quisiera. No me digas que el océano no te ha salpicado dudas y vergüenza, que no te has sentido angustiado en mares de piratas que abordan las embarcaciones más nobles y honradas. No jures que no has rezado al cielo ni suplicado a los dioses para que la corriente acompañara, y que has maldecido tu suerte ante rocas que arañaban el casco en aguas poco profundas. No intentes convencerme, que sé que la bruma te ha despistado de tu ruta, que has visitado islas del tesoro que sólo guardaban decepciones. Que has mirado al norte y te has visto perdido.

Te han perseguido las sombras, los fantasmas de barcos que navegaron a sotavento, inundados de expectativas e imprudencia. Te ha hostigado el Sol en días sin avance, con la pereza como vela mayor y la quietud como tensa espera. Has pasado hambre, pesadillas , sed de lejanías y aventuras que nunca llegaron cuando tocaba. Has escuchado el silencio de las esperas, las noches tenebrosas que apagaban las esperanzas, los fríos de invierno sin calor a la vista. Te has arrinconado a veces de ti, agarrado a la jarcia con más fe que razones para no terminar abandonando tu travesía. Has imaginado mundos mejores que no sucedían al abrir los ojos, bajo esa barba poblada que esconde cicatrices de otro tiempo que pretendes ocultar.

Todo ello ocurre, lo sé. Pero mi labor no es que te olvides de ello, sino que abracemos el pasado, lo acunemos bajo un manto de nostalgia, lo vistamos de aprendizaje y lo decoremos con locura. Mi trabajo es que navegues nudo a nudo, respirando cada brizna de aire, seguir el rumbo sin complejos, mirando horizontes que siempre empiezan de nuevo y contar por infinitas las posibilidades de hacia dónde ir. Pretendo que cruces aguas bravas que te exijan lo máximo, pues es allí donde se hacen los grandes navíos. Pretendo que pongas proa a tus supuestos imposibles, que encuentres retos constantes y que rompas todas las expectativas. Hacerte creer que las ilusiones no se fantasean, se construyen, que amar empieza por uno mismo y que la actitud define tu eslora.

Mi anhelo es hablar de los miedos con una sonrisa, esquivar a las sombras, perdonar los corsarios que no supieron elegirse y las nubes que nos llevaron al límite. Que toques las estrellas, que pruebes los manjares de una existencia plena, que motives los demás veleros, que no desistas ni mires atrás excepto para entender la estela que dejas. Mi orgullo es que navegues tus sueños y los vivas despierto, que te sientas capitán y termines gritando, al fin, tierra…IMG_6742.JPG

1 Comentario

  1. Irene

    Muy buen simil de la vida. Somos capitanes de un barco muy grande y difícil de navegar. En mi caso lo voy llevando por Buenos mares en este momento.

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