Para Ser hay que Estar…

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Para elegirte, para ser quien quieras ser, te pediré varios sacrificios. Quizás no te gusten y te duelan, los creas imposibles o difíciles de llevar a cabo, pero es que no entiendo otra forma de estar en el camino adecuado. Y, por más que cueste, créeme cuando te digo que merece la pena, al menos intentarlo, pues una vez se empieza en esta senda ya la terminas, a buen seguro.

Para ser quien deseas pretendo que dejes de creer las etiquetas que otros te pusieron, pues la personalidad no permanece demasiado. Nadie es siempre de la misma manera, ni gracioso, ni sensible, ni simpático, ni envidioso, ni celoso, ni agradable. No te creas tus supuestos rasgos de personalidad, pues entonces estarás inconscientemente poniendo el listón muy alto a las circunstancias, y puede ser que un día no estés a la altura, y sentirás que no eres tú, cuando es mentira, pues somos mucho más de lo que somos un momento concreto.

Desaprende lo aprendido que no te sirva para ser más sereno, más feliz si te gusta más esa palabra. Madurar implica decidir nuestros propios valores, comprender que el pasado influye pero no nos determina, que el presente es tuyo y es tu responsabilidad. Crecer consiste en ser parte activa de nuestro futuro, entendiendo que el destino se escribe con los trazos de la pluma que sostenemos. Ser compasivos con el pasado, comprensibles con quienes nos formaron y orgullosos de tomar las riendas de la existencia.

Reflexiona sobre lo que crees, pues es posible que, a fuerza de acostumbrarte a oírlo, hayas hecho tuyo rituales a los que no das demasiado sentido. Pon en jaque lo que piensas, que el pensamiento es tan maleable como malévolo cuando quiere, y ya no hacemos prisioneros que nos hagan daño. Imagina si lo que sientes se eligiera, porque es probable que haciendo por tu vida ya esté ocurriendo.

Empieza por hacer, sigue por decir, comprometerse, vivir, agradecer, amar, insistir. Conjuga verbos en gerundio que den color a tus días. Deja atrás imperativos, imposiciones, la moral ancestral, la ley que no te diga nada, los temores, la vergüenza. Rompe con lo establecido para dibujar tu propio paraíso, lucha por los sueños más íntimos, desafía los límites humanos y tu respirar será divino. Repite conmigo la única verdad, lema de quienes decidieron salvarse, que para Ser hay que Estar, amigo, eso y no dejar de intentarlo…

 

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